“These words I write keep me from total madness.”
– Charles Bukowski
Las respuestan a veces vuelan sobre tu cabeza. Solo tienes que dejar pasear la vista para verlas clavadas en un tablero de corcho, justo encima de tí. Es entonces cuando comienzas a saber realmente quién eres.
Emoción y sueños.
A veces me despierto en medio de la noche con la sensación de estar ahogándome. Pero no es que me ahogue por que me falte el aire, es otro tipo de asfixia. Es como si de repente todo el peso del mundo hubiera caído sobre mi para recordarme que no hay escapatoria a mi propio destino. Estoy sólo en mi habitación y todo está en silencio. Estoy sudando. Abro la ventana y enciendo una lamparita. Respiro hondo. Me siento en el borde de la cama y prendo un cigarrillo. Tengo miedo. Miedo de volver a tener un mal sueño y no encontrar más que silencio y oscuridad cuando me despierte.
Me tumbo en la cama y paso unos minutos mirando el reloj. Veo cómo se van escurriendo los segundos. Un paso menos que dar, una sonrisa menos que regalar, una emoción menos que compartir, un lugar menos que descubrir, un beso menos que saborear… Mi respiración se acelera imaginando un balde que se va llenando de momentos perdidos, gota a gota, segundo a segundo. De repente el sueño se ha desvanecido completamente de mi cuerpo.
Conociéndome a mí mismo.
He salido de la ducha y me preparo un café. Todavía está amaneciendo. La gente va saliendo de sus casas como si fueran autómatas, todavía medio dormidos. No quiero ésta vida. No quiero ir a trabajar. Quiero que el mundo se pare por un momento y subirme a otro tren. ¿Es qué nadie se da cuenta de que hemos perdido el control?
Hay algo que me inquieta y no deja mi mente tranquila. No soy feliz, hay algo que no va bien y voy a averiguar lo que es.
Preguntas, preguntas, preguntas…
Voy conduciendo de camino al trabajo, absorto de todo lo que ocurre fuera del habitáculo de mi coche, pensando en mis cosas…
Y esas personas a las que amas, que vas dejando en la distancia a pesar de que querrías poder tenerlas siempre a tu lado. ¿Qué has hecho por ellas? ¿Cómo se sienten? ¿Qué papel juegan en tu vida? ¿Qué papel juegas tu en la suya? ¿Qué estás dispuesto a dar por ellas?
Y todos eso proyectos que tienes… vivir con menos, tener más tiempo libre, acercarse a la naturaleza, comer bien, dormir mejor, dejar de fumar, nunca dejar de aprender, crear algo bello, viajar… ¿Eran sólo eso? ¿Proyectos? ¿Propósitos cuya fecha de validez vas retrasando indefinidamente con excusas mundanas mientras tu vida sigue siendo la misma mierda de siempre?
¿Y si has estado todo éste tiempo dando vueltas en círculo sobre un camino erróneo? ¿Y si eres tú el que ve las cosas a través de un cristal diferente? Quizás tengas que replantearte a tí mismo y comprender que tu visión del mundo tiene difícil cabida en una sociedad que sólo atiende a lo inmediato, a lo práctico y lo directo. Quizás tengas que comprender que nadie quiere complicarse la vida atándose a valores que ya no forman parte de ésta humanidad. Quizás tus emociones ya no significan nada para el resto del mundo. O quizás sólo tengas miedo de saber quién eres.
La ciencia inexacta
Era de noche ya. Yo estaba en casa, navegando por internet y no se cómo fui a parar a un enlace a una página que hablaba sobre el síndrome de Asperger. Me llamó mucho la atención sentirme identificado con algunas de las características de los pacientes y me parecía curioso que nunca antes hubiese oído hablar de él. Poco a poco empecé a introducirme en el mundo de la psicología, intentando de alguna manera conocerme un poco mejor a mi mismo y a los demás. La visión simplista del psicoanálisis y los significados de los sueños de Freud dieron paso más tarde a Jung y sus tipos de personalidad. Así descubrí que por mi manera de ver el mundo, segun el test de Myers-Briggs, pertenezco a la tipología de personalidad INTP (Introverted, Intuitive, Thinking, Perceiving). Mal asunto éste de ser un INTP. Es la personalidad asociada al “pensador” o “el ingeniero”:
Son personas preocupadas, fieles y fácilmente pasan desapercibidos. Tienden a ser muy precisos en el uso del lenguaje. Son buenos para la lógica y las matemáticas y se hacen buenos filósofos y científicos teóricos, pero nunca escritores o comerciales.
¡Uau! ¡Están hablando de mi!
Los INTP viven en el mundo de las posibilidades teóricas. Ven todo desde el punto de vista de cómo puede ser mejorado o en que se puede convertir. Viven principalmente dentro de sus propias mentes, y tienen la habilidad de analizar problemas complejos, identificar patrones y extraer de ellos explicaciones lógicas. Buscan la claridad ante todo y por ello están inclinados a la construcción de conocimiento. Son “profesores de mente ausente”, que valoran sobre todo la inteligencia y la habilidad de aplicar la lógica para encontrar soluciones.
¡Acabáramos! Me parecía estar viéndome en un espejo. Resulta que hacía más de un siglo que alguien ya se había preocupado en analizar los diferentes tipos de personalidades del ser humano desde un punto de vista más o menos riguroso y yo todavía no me había enterado de que ya había una etiqueta para la gente como yo. De hecho se habían establecido porcentajes de población para cada tipología y resulta que los INTP éramos una minoría (~1%). Bueno, ya era un principio para saber quien era yo.
Seguí leyendo durante algún tiempo sobre psicología y psiquiatría y aprendí que las personas a veces son mucho más complejas de lo que normalmente vemos desde fuera. Descubrí que había nombres para todo aquello que nos caracteriza como seres humanos. Y que muchas veces, ésas particularidades que nos hacen únicos se consideraban síndromes o transtornos de la personalidad.
Vale, empezaba a ver una imagen más objetiva de quién era yo en éste mundo. Pero seguía sin encontrar una respuesta a todas las emociones que iba acumulando dentro de mí. Necesitaba canalizar esa energía de alguna manera, descargar tensión y seguir buscando la serenidad. Necesitaba saber si éste mundo merece realmente la pena o por el contrario sólo nos espera sufrimiento y frustración en la vida.
Misantropía vs. Filantropía
He mantenido siempre una especie de relación de Amor-Odio con la humanidad. Por naturaleza siempre fui optimista y esperé mucho de nosotros. Luego la vida me fue dando palos que me fueron sacando de mi ensoñación, como a cualquier mortal. Más tarde llegarían los pesos pesados del pensamiento occidental. Los Rousseau, los Nietzsche, los Schopenhauer y los Heidegger que machacaron las pocas expectativas en la humanidad que me quedaban. Entender lo que dicen éstos autores es como ver la luz, pero al revés, porque te llevarán de la mano a conocer las más profundas oscuridades de la existencia humana.
Deberían de poner los libros de filosofía fuera del alcance de cualquiera, en la estantería de arriba, junto al porno y las parafilias. Schopenhauer me jodió por completo la juventud desde el día que leí uno de sus libros. No se si habrán oído hablar alguna vez de él, yo lo he mencionado anteriormente en algún post… La cuestión es que normalmente al cabo de leerse unas cuantas páginas de alguno de sus libros a uno le entran unas ganas terribles de meter la cabeza en el horno, abrir el gas y dejar que todo pase lo más rápidamente posible. ¿Sabían el significado de la palabra misantropía? Yo no, hasta que me encontré con la palabra en el artículo de Henry Hank Chinaski en Wikipedia.
…es una tendencia social y psicológica caracterizada por una antipatía general hacia la especie humana. No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el hombre como ser humano. Su antonimia es filantropía.
El problema de los misántropos como Schopenhauer o Chinaski es que a pesar de ser unos hijos de puta redomados la mayoría de las veces tienen más razón que un santo en sus planteamientos. Exponen las vergüenzas de la humanidad una por una y además te demuestran que por mucho que nos empeñemos no tenemos remedio posible. Básicamente te están diciendo que no eres más que un miserable entre miserables y que lo más sensato que podrías hacer es desaparecer de la faz de la Tierra y cerrar la puerta intentando hacer el menor ruido posible al salir. Muy en la línea de lo que promueven hoy en día organizaciones como el VHEMT.
I want to believe!
Me hundí durante mucho tiempo en una visión catastrofista de nuestro papel en el mundo. Pero en el fondo soy un soñador que siempre creyó que hay gente buena ahi afuera, que merece la pena luchar por unos ideales. De aquí nace mi eterno conflicto, mi esperanza en un mundo mejor, la búsqueda de algo que me demuestre que no está todo perdido, que aún queda una tabla de salvación a la que agarrarse.
El Amor y Yo, Yo y el Amor…
¿Cuantas maneras hay de devolver al mundo aquellas cosas buenas que nos ofrece la vida? Para mi sólo existe una. Aquella que surge de lo más profundo de nuestros corazones y se manifiesta de maneras muy diversas en forma de emoción en estado puro o creación que surge a partir de ella. Pintamos un cuadro con los colores más bonitos que encontramos en la paleta de nuestra alma o escribimos una canción con los acordes que resuenan en nuestro interior y lo ofrecemos como un regalo a la humanidad. Como un regalo que representa todas aquellas cosas buenas que guardamos dentro.
El amor no es más que la expresión humana de las ganas de vivir, del coraje que nos inyecta el miedo a la muerte. Es la demostración de que el ser humano no es nadie sin sus semejantes.
It’s just about pretending, baby!
Así que un día salí al mundo dispuesto a a repartir amor y empezar a conocer el lado bueno del ser humano. Y me enamoré. Me entregué en cuerpo y alma como siempre he hecho con la gente que me importa y me equivoqué una vez más. El juego me ha acabado atrapando en una situación vulnerable, y vuelvo a desconfiar de la gente. Me falta maldad para jugar a éste tipo de juegos. O acaso me falta osadía. Soy demasiado buena persona para aparentar lo que no soy, juego mis cartas siempre boca arriba y por eso al final siempre acabo perdiendo.
Lo único que puedo hacer es canalizar toda esa energía hacia otros propósitos y hacerlo con todo el amor del mundo hacia aquel o aquellos que sepan apreciarlo. Descubrir el mundo, escribir un diario, hacer fotos, colaborar con un proyecto libre o luchar por los que no tienen voz son maneras perfectamente válidas de devolver tu gratitud hacia aquello que realmente merece la pena en la vida. Y de momento es lo que mantiene encendida la llama, lo que me apasiona y me empuja a levantarme una vez más cada mañana.
Caer y volver a levantarse.
Últimamente me vuelvo a despertar, sólo, en medio de la noche, con la sensación de estar ahogándome.
Paso demasiado tiempo pensando, y se que todo ésto sólo me hunde una y otra vez en las mismas cuestiones sin respuesta. ¿Alguna vez has deseado que tu cerebro se parase por un momento porque no podías dejar de pensar y pensar durante horas? A mi me pasa mucho últimamente, y al final llega a causarme una ansiedad que me deja extenuado. Es un mal vicio que tengo. No es fácil de explicar si no lo experimentas, pero hay personas que somos así. Pensamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, mientras hacemos otras cosas cotidianas como conducir, trabajar o hacer la comida.
Así que viendo como está el panorama, y después de estar leyendo a Gonzo, del que últimamente se dice que ha perdido la chaveta, aunque yo sigo creo que simplemente está pasando una etapa de su vida con la que me siento bastante identificado, les dejo con una cita suya que ahora mismo me viene al pelo:
Y así, relajado, reclinado en el sillón de casa con los pies en alto y ajeno a los problemas del viejo mundo, uno comienza a hacer planes para el año entrante, cosas que antes se antojaban locuras y que ahora aparecen al alcance de la mano. Y uno concluye que si hace falta llegar hasta el fondo del mar de la mierda un millón de veces para ver un amanecer más bello que el anterior, que así sea.
Saludos desde el mar de la mierda.
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